LAS MENINAS O LA FAMILIA DE FELIPE IV

Las Meninas, PradoIdentifica y define la obra. Describe el tema de la pintura e identifica los personajes que aparecen; analiza la composición, la estructura y la distribución de las figuras; comenta las singularidades de la composición, del uso de la luz, el color y la perspectiva. Explica las características del estilo del autor, las influencias que recibe,  las peculiaridades que presenta y su valoración. Menciona con citas numeradas las fuentes que utilices.

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3 respuestas a LAS MENINAS O LA FAMILIA DE FELIPE IV

  1. JUAN GUERRERO dice:

    Las meninas, como se conoce el cuadro desde el siglo XIX, o La familia de Felipe IV según se describe en el inventario de 1734, se considera la obra maestra del pintor del siglo de oro español Diego Velázquez. Acabado en 1656 según Antonio Palomino, fecha unánimemente aceptada por la crítica, corresponde al último periodo estilístico del artista, el de plena madurez. Es una pintura realizada al óleo sobre un lienzo de grandes dimensiones formado por tres bandas de tela cosidas verticalmente, donde las figuras situadas en primer plano se representan a tamaño natural. Es una de las obras pictóricas más analizadas y comentadas en el mundo del arte (1).
    En el siglo XVII se denominaba con el nombre de “meninas” a las jóvenes de buena familia que se convertían en doncellas de honor de las infantas reales. En este cuadro, la infanta Margarita aparece con dos de sus meninas, y de ahí, el nombre que recibe la obra (2).
    La estancia en la que se desarrolla la escena sería el llamado Cuarto del Príncipe del Alcázar de Madrid, estancia que tenía una escalera al fondo y que se iluminaba por siete ventanas, aunque Velázquez sólo pinta cinco de ellas al acortar la sala. El Cuarto del Príncipe estaba decorado con pinturas mitológicas, realizadas por Martínez del Mazo copiando originales de Rubens, lienzos que se pueden contemplar al fondo de la estancia.
    En la composición, el maestro nos presenta a once personas, todas ellas documentadas, excepto una. La escena está presidida por la infanta Margarita y a su lado se sitúan las meninas María Agustina Sarmiento e Isabel de Velasco. En la izquierda se encuentra Velázquez con sus pinceles, ante un enorme lienzo cuyo bastidor podemos observar. En la derecha se hallan los enanos Mari Bárbola y Nicolasillo Pertusato, este último jugando con un perro de compañía. Tras la infanta observamos a dos personajes más de su pequeña corte: doña Marcela Ulloa y el desconocido guardadamas. Reflejadas en el espejo están las regias efigies de Felipe IV y su segunda esposa, Mariana de Austria. La composición se cierra con la figura del aposentador José Nieto (3).
    Velázquez fue un maestro en el tratamiento de la luz. Iluminó el cuadro con tres focos luminosos independientes, sin contar el pequeño reflejo del espejo. El más importante es el que incide sobre el primer plano procedente de una ventana de nuestra derecha que no se ve, que ilumina a la Infanta y su grupo convirtiéndola a ella en el principal foco de atención. El amplio espacio que hay detrás se va diluyendo en penumbras hasta que en el fondo un nuevo y pequeño foco luminoso irrumpe desde otra ventana lateral derecha cuyo resplandor incide sobre el techo y la zona trasera de la habitación. El tercer foco luminoso es el fuerte contraluz de la puerta abierta en la parte frontal del fondo donde se recorta la figura de José Nieto y desde donde la luminosidad se proyecta desde el fondo del cuadro hacia el espectador, formándose así una diagonal que lo atraviesa en sentido perpendicular (4).
    Velázquez consiguió reflejar, casi de forma fotográfica, una escena de movimiento paralizado, tal y como se refleja en las miradas y las actitudes de los retratados. […] La profundidad se consigue gracias al uso de distintas líneas […] Gracias a la utilización de distintos planos y a las líneas de perspectiva, se crea una gran sensación de profundidad. La figura del aposentador es el punto de fuga. […] Además de la perspectiva, Velázquez utiliza otro método muy depurado para dar sensación de profundidad al cuadro y para sumergir a las figuras en su atmósfera. Se trata de difuminar los contornos de las figuras según se alejan de la posición del espectador (perspectiva aérea) (5).

    FUENTES
    (1) WIKIPEDIA, “Las Meninas”, http://es.wikipedia.org/wiki/Las_meninas (2015-05-17)
    (2) AGUILAR DÍAZ, Carmen: “Historia del Arte 2º Bachillerato”, editorial Santillana, Madrid 2009; Página 340.
    (3) ARTEHISTORIA, “Las Meninas, la familia de Felipe IV”, http://www.artehistoria.com/v2/obras/3.htm (2015-05-17)
    (4) WIKIPEDIA, “Las Meninas”, http://es.wikipedia.org/wiki/Las_meninas (2015-05-17)
    (5) AGUILAR DÍAZ, Carmen: “Historia del Arte 2º Bachillerato”, editorial Santillana, Madrid 2009; Página 340.(2015-05-17)

  2. Samuel Martín dice:

    Su autor fue Diego Velázquez, se localiza en el Museo del Prado, en Madrid y data de 1656.
    El óleo representa al pintor Velázquez realizando un retrato de los reyes, mientras se desarrolla una escena cortesana.
    En la estancia donde se realiza el retrato se encuentran, además del pintor y de los retratados, la infanta Margarita
    acompañada de dos de sus meninas y de otros personajes. Al fondo, accediendo a la sala aparece la figura del aposentador
    de la Corte, y a su izquierda se ve un espejo en el que se reflejan los bustos de los reyes.
    Velázquez consiguió reflejar, casi de forma fotográfica una escena de movimiento paralizado, tal y como se refleja en las miradas y las actitudes de los retratados. El espectador se sitúa precisamente en el lugar que teóricamente ocupa la pareja real.
    La profundidad se consigue gracias al uso de distintas líneas. En una primera, la más cercana al espectador, los personajes se disponen en dos grupos de tres figuras cada una: la infanta con sus dos meninas […] y los dos enanos con el perro.
    En la siguiente línea se encuentra Velázquez, que aparece con la paleta en la mano En un nivel más alejado están la camarera mayor de la infanta y un guardadamas no identificado. Más al fondo aún se encuentran el aposentador de la Corte (José Nieto) y el espejo en el que se reflejan los reyes (Felipe IV y Mariana de Austria).
    Gracias a la utilización de distintos planos y a las líneas de perspectiva, se crea una gran sensación de profundidad. La figura del aposentador, José Nieto, es el punto de fuga.
    Además de la perspectiva, Velázquez utiliza otro método muy depurado para dar sensación de profundidad al cuadro y para sumergir a las figuras en su atmósfera. Se trata de difuminar los contornos de las figuras según se alejan de la posición del espectador. Esta técnica se aprecia claramente si nos fijamos en los rostros de los retratados.
    La luz incide directamente sobre los rostros y las puertas del fondo, mientras que el resto de la estancia queda más oscura.
    De esta manera Velázquez juega con el claroscuro (1).
    Personajes:
    – Infanta Margarita. La infanta, una niña en el momento de la realización de la pintura, es la figura principal. Tenía unos cinco años de edad y alrededor de ella gira toda la representación de Las meninas. Fue uno de los personajes de la familia real que más veces retrató Velázquez, ya que desde muy joven estaba comprometida en matrimonio con su tío materno y los retratos realizados por el pintor servían, una vez enviados, para informar a Leopoldo I sobre el aspecto de su prometida. Se conservan de ella excelentes retratos en el Museo de Historia del Arte de Viena. La pintó por primera vez cuando no había cumplido los dos años de edad. Este cuadro se encuentra en Viena y se considera como una gran obra de la pintura infantil. Velázquez la presenta vestida con el guardainfante y la basquiña gris y crema.
    – Isabel de Velasco. Hija de don Bernardino López de Ayala y Velasco, VIII conde de Fuensalida y gentilhombre de cámara de su Majestad. Contrajo matrimonio con el duque de Arcos y murió en 1659, tras haber sido dama de honor de la infanta. Es la menina que está en pie a la derecha, vestida con la falda o basquiña de guardainfante, en actitud de hacer una reverencia.
    – María Agustina Sarmiento de Sotomayor. Hija del conde de Salvatierra y heredera del Ducado de Abrantes por vía de su madre, Catalina de Alencastre, que contraería matrimonio más tarde con el conde de Peñaranda, Grande de España. Es la otra menina, la situada a la izquierda. Está ofreciendo agua en un búcaro, pequeña vasija de arcilla porosa y perfumada que refrescaba el agua. La menina inicia el gesto de reclinarse ante la Infanta real, gesto propio del protocolo de palacio.
    – Mari Bárbola (María Bárbara Asquín). Entró en Palacio en 1651, año en que nació la infanta y la acompañaba siempre en su séquito, «con paga, raciones y cuatro libras de nieve durante el verano». Es la enana acondroplásica que vemos a la derecha.
    – Nicolasito Pertusato. Enano de origen noble del Ducado de Milán que llegó a ser ayuda de cámara del rey y murió a los setenta y cinco años. En la pintura está situado en primer término junto a un perro mastín.
    – Marcela de Ulloa. Viuda de Diego de Portocarrero y madre del cardenal Portocarrero. Era la encargada de cuidar y vigilar a todas las doncellas que rodeaban a la infanta Margarita. Se encuentra en la pintura, representada con vestiduras de viuda y conversando con otro personaje.
    – El personaje que está a su lado, medio en penumbra, es el único del que no da el nombre Palomino, mencionándolo sencillamente como un guardadamas.
    A la izquierda del cuadro, se encuentra el pintor delante de una gran tela; se considera que éste es el mejor autorretrato de Velázquez. Sobre su pecho se añadió posteriormente el emblema de la orden de Santiago.
    – José Nieto Velázquez. Era el aposentador de la reina, así como el propio pintor lo era del rey. Sirvió en palacio hasta su fallecimiento. En la pintura queda situado en el fondo, en una puerta abierta por donde entra la luz exterior. Se muestra a Nieto cuando hace una pausa, con la rodilla doblada y los pies sobre escalones diferentes. Como dice el crítico de arte Harriet Stone, no se puede estar seguro de si su intención es entrar o salir de la sala.
    – Diego Velázquez. El autorretrato del pintor, se encuentra de pie, delante de un gran lienzo y con la paleta y el pincel en sus manos y la llave de ayuda de cámara a la cintura. El emblema que luce en el pecho fue pintado posteriormente cuando, en 1659, fue admitido como caballero de la Orden de Santiago. Según Palomino, «algunos dicen que su Majestad mismo se lo pintó, para aliento de los Profesores de esta Nobilísima Arte, con tan superior Chronista; porque cuanto pintó Velázquez este cuadro, no le había hecho el Rey esta merced».
    – Felipe IV y su esposa Mariana de Austria. Aparecen reflejados en un espejo, colocado en el centro y fondo del cuadro, pareciendo indicar que es precisamente el retrato de los monarcas lo que estaba pintando Velázquez
    Técnica
    Velázquez fue un maestro en el tratamiento de la luz. Iluminó el cuadro con tres focos luminosos independientes, sin contar el pequeño reflejo del espejo. El más importante es el que incide sobre el primer plano procedente de una ventana de nuestra derecha que no se ve, que ilumina a la Infanta y su grupo convirtiéndola a ella en el principal foco de atención. El amplio espacio que hay detrás se va diluyendo en penumbras hasta que en el fondo un nuevo y pequeño foco luminoso irrumpe desde otra ventana lateral derecha cuyo resplandor incide sobre el techo y la zona trasera de la habitación. El tercer foco luminoso es el fuerte contraluz de la puerta abierta en la parte frontal del fondo donde se recorta la figura de José Nieto y desde donde la luminosidad se proyecta desde el fondo del cuadro hacia el espectador, formándose así una diagonal que lo atraviesa en sentido perpendicular. El entrecruzamiento de esta luz frontal de dentro a fuera y las transversales aludidas, forma distintos juegos luminosos de inclinaciones varias de arriba hacia abajo o de derecha a izquierda, creando una ilusión de planos superpuestos en profundidad de gran verosimilitud. Esta compleja trama luminosa llena el espacio de sombras y contraluces invitando al espectador a mirar cada detalle en vaivén por todo el cuadro.
    Sistemáticamente Velázquez busca neutralizar los matices destacando solo algunos elementos para que la intensidad cromática no predomine en general (2).

    FUENTES:
    (1) AGUILAR DÍAZ, Carmen: “Historia del Arte de 2º de Bachillerato”, Editorial Santillana, Madrid 2009, página 340
    (2) WKIPEDIA: “Las Meninas” http://es.wikipedia.org/wiki/Las_meninas (2015-05-16)

  3. Nos encontramos con el cuadro pintado por Diego Velázquez en 1656, Las Meninas o la Familia de Felipe IV, localizado en el museo del Prado de Madrid (España).
    El óleo representa al pintor Velázquez realizando un retrato der los reyes, mientras se desarrolla una escena cortesana. En la estancia donde se realiza, se encuentra la Infanta Margarita acompañada de dos de sus meninas y de otros personajes. Al fondo, accediendo a la sala aparece la Figuera del aposentador de la Corte, y a su izquierda se ve un espejo en el que se reflejan los bustos de los reyes.
    Velázquez consigue reflejar, casi de forma fotográfica, una escena de movimiento paralizado, tal y como se refleja en las miradas y las actitudes de los retratados. Casi todos los personajes que hay en la habitación miran hacia los reyes. El espectador se sitúa precisamente en el lugar que teóricamente ocupa la pareja real.
    La profundidad se consigue gracias al uso de distintas líneas, donde la primera, la más cercana al espectador, los personajes se disponen en dos grupos de tres figuras cada una: la infanta con sus dos meninas (María Agustina Sarmiento e Isabel Velasco) y los dos enanos (Maribárbola y Nicolás Pertusato) con el perro.
    En la siguiente línea se encuentra Velázquez que aparece con la paleta en la mano. En un nivel más alejado están la camarera mayor de la infanta (Marcela de Ulloa) y un guardadamas no identificado. Más al fondo aún se encuentran el aposentador de la Corte (José Nieto) y el espejo en el que se reflejan los reyes (Felipe IV y Mariana de Austria).
    Gracias al uso de distintos planos y a las líneas de la perspectiva, se crea una gran sensación de profundidad. La figura del aposentador, José Nieto, es el punto de fuga.
    Además de la perspectiva, Velázquez utiliza otro método muy depurado para dar sensación de profundidad al cuadro y para sumergir a las figuras en su atmósfera, difuminando los contornos de las figuras según se alejan de la posición del espectador, lo que llamamos la perspectiva aérea. Esta técnica se aprecia claramente si nos fijamos en los rostros de los retratados.
    La luz incide directamente sobre los rostros y la puerta del fondo, mientras que el resto de la estancia queda más oscura. De esta manera juega con el claroscuro.
    En el siglo XVII se denominaron con el nombre de a las jóvenes de buena familia que se convertían en doncellas de honor de las infantas reales. En este cuadro la infanta Margarita aparece con dos de sus meninas, y de ahí el nombre que recibe la obra (1).
    La técnica del claroscuro, influido principalmente por el naturalismo de Caravaggio, o los maestros que más influencia tuvieron en la pintura velazqueña: Tiziano y Rubens, son claros ejemplos de las influencias recibidas. Se puede observar que, desde que Velázquez desembarcara en Génova, y tal como le ocurriera en su primer viaje, vuelve a transformar su estilo pictórico, dotándole de la luz que tanta ausencia había tenido, mediante la cual exagera la perspectiva y llega a conseguir la perspectiva aérea. Estas transformaciones estarían vigentes hasta el fin de sus días (2).
    Una de las características del autor es la maestría técnica en sugerir volúmenes, formas, perspectivas y aire, mediante el dominio de la perspectiva aérea y la pincelada suelta. El avance conseguido por los quatroccentistas italianos en la perspectiva lineal, que sirve para fingir la profundidad sobre el plano, era una mera cuestión técnica, mientras que el dominio de la perspectiva aérea, es decir, la deformación de los cuerpos vistos desde lejos por las capas de aire interpuestas, suponía el encuentro trascendental de comprender y aceptar la relatividad de las formas, las cuales no tienen el valor absoluto con el que las reflejaba el Renacimiento, sino el relativo a su medio, a las circunstancias de luz y atmósfera que las rodea y deforma (3).
    FUENTES:
    1) AGUILAR DÍAZ, Carmen: “Historia del Arte 2º Bachillerato”, editorial Santillana, Madrid 2009; Página 340.
    2) Cfr. CARLOSRS, MIGUEL Y JATROBAT: “Diego de Silva Velázquez”, http://sevillapedia.wikanda.es/wiki/Diego_de_Silva_Vel%C3%A1zquez (2015-05-13)
    3) GONZALVO MOURELO, RAMÓN: “Las meninas, Velázquez” http://verdadyverdades.blogspot.com.es/2011/02/las-meninas-velazquez.html (2015-05-13)