PLAZA DE SAN PEDRO DEL VATICANO

Plaza de San Pedro del Vaticano 3

Define la imagen desarrollando los criterios de identificación: denominación, datación, período artístico/estilo/tipología, autor-promotor y localización. Describe el conjunto, los espacios y elementos constructivos. Analiza su finalidad y significado y trascendencia para el arte. Cita mediante referencias las fuentes que utilices.

3 respuestas a PLAZA DE SAN PEDRO DEL VATICANO

  1. La Plaza de San Pedro (Piazza San Pietro, en italiano), se encuentra situada en la Ciudad del Vaticano, dentro de la ciudad y capital italiana de Roma y precede, a modo de gran sala períptera, a la Basílica de San Pedro, el magno templo del catolicismo. Fue enteramente proyectada por Gian Lorenzo Bernini entre 1656 y 1667.

    A la plaza se accede desde la Via della Conciliazione y muestra, al fondo, la magnífica fachada de la Basílica de San Pedro; esta vía comienza en el largo Giovanni XXIII, muy cerca del castillo de Sant’Angelo, junto al río Tíber, pasando al final por la plaza Pío XII (1).

    Bernini planteó en un primer momento, tras consultar y discutir su traza con el teólogo, matemático y arquitecto español Juan Caramuel de Lobkowitz, obispo de Vigevano, una plaza trapezoidal, rodeada de una fachada de dos plantas. Criticada esta traza, el artista se inclinó por otra circular porticada para decidirse finalmente por la solución definitiva: una plaza ovalada de 340 x 240 metros, delimitada por un pórtico arquitrabado con cuádruple alineamiento de columnas toscanas, cuyo eje transversal se señala por el obelisco central y las fuentes laterales; la plaza queda conectada a la basílica por dos alas oblicuas divergentes.
    Bernini incluso llegó a proyectar un tercer brazo porticado de la Columnata que debía cerrar el óvalo, completando el perímetro elíptico de la plaza (2).

    La citada fachada de San Pedro del Vaticano presenta unas gigantescas columnas de fuste liso, decoradas con capiteles corintios que sostienen un frontón triangular con un relieve del escudo del Vaticano. Sobre la nave de la fachada principal aparece además un cuerpo de ventanas rematado por una balaustrada en la que se sitúan las efigies de los doce Apóstoles. A la puerta principal del Vaticano se accede por una amplia escalinata que pone en contacto la Basílica con la Plaza de San Pedro.
    La Columnata de la Plaza es obra del gran arquitecto barroco Gian Lorenzo Bernini. Constituida por dos inmensas alas de cuatro series de columnas de cada, que se abren en una elipsis, restando un magnífico efecto a la fachada de San Pedro.

    Bernini toma como punto de partida el eje central, alargado después de las últimas reformas, y sobre él diseña una de las más impresionantes plazas de Occidente. Así pues, la Plaza de San Pedro del Vaticano es un espacio abierto de forma ovalada, o más bien, circular prolongado, porque está formado por dos arcos de círculo cuyos centros están separados por un espacio de 50 metros.
    En cada uno de los lados dos fuentes completan el conjunto. En medio de la plaza se levanta el antiguo obelisco egipcio del circo de Nerón. La Plaza está rodeada de cuatro hileras de columnas toscanas, coronadas por un entablamento liso que sostiene una balaustrada, decorada en su parte superior con 140 esculturas que representan a santos y padres de la Iglesia. Este conjunto arquitectónico simboliza los brazos de la Iglesia que acogen a todos los católicos y a su vez magnífica la figura del Papa como representante de Dios en la Tierra. El efecto de este deambulatorio formado por 296 columnas es impresionante, ya que da la sensación de no acabarse, efecto que nos pone de manifiesto un nuevo concepto de espacio dirigido hacia el infinito. Bernini quiebra el ideal de perspectiva central que había presidido la arquitectura de Brunelleschi.
    La Plaza y Columnata de San Pedro es una de las más importantes manifestaciones del Barroco porque con su planta oval y sus planteamientos complejos y movidos se aleja de la simplicidad del Renacimiento. La luz adquiere un nuevo papel en la percepción total del edificio posibilitando la búsqueda del efecto y disolviendo las formas arquitectónicas. El conjunto, con el alargamiento del eje axial, que supera la dimensión de la propia Basílica, va a ser un modelo a imitar en todas las construcciones barrocas de la época. El sentido de lo colosal y el tratamiento escultórico de la decoración, propias de Bernini, van a seguirse en toda Europa (3).

    FUENTES:
    (1) WIKIPEDIA, “Plaza de San Pedro”, en http://es.wikipedia.org/wiki/Plaza_de_San_Pedro. (Consultada el 13 de mayo de 2015)
    (2) ARTEHISTORIA, “Plaza de San Pedro”, en http://www.artehistoria.com/v2/monumentos/1000.htm. (Consultada el 13 de mayo de 2015)
    (3) ARTE BACHILLER, “Columnata de San Pedro”, en http://historiarte-bach.blogspot.com.es/2013/03/columnata-de-san-pedro.html. (Consultada el 13 de mayo de 2015)

  2. Nos encontramos con la Plaza de San Pedro del Vaticano en Roma. Data entre 1656 y 1667, pertenece al barroco italiano y su autor es Gian Lorenzo Bernini (1).
    Las dimensiones de la plaza son espectaculares: 320 metros de longitud y 240 metros de anchura. Lo más impresionante de la plaza, además de su tamaño, son las 284 columnas y 88 pilastras que bordean la plaza en un pórtico de cuatro filas (2).
    En la primera mitad del siglo XVII Bernini intenta delimitar la cúpula con dos campanarios, para dar una presentación mejor al edificio con un acceso de poca longitud y fuerte profundidad. Pero los problemas de debilidad de los fundamentos le impiden proceder con la construcción. De ahí que empiece a buscar una solución para la basílica que implique toda la plaza. Hoy día quedan como testigos dos relojes embellecidos por sendos grupos escultóricos donde deberían alzarse los campanarios (3).
    Cuando Bernini afronta este nuevo reto, piensa en un espacio para la plaza con forma de trapecio. Las dos alas rectilíneas deben estar separadas de la escalinata central, y el piso de la nueva basílica quedará tres metros más alto que el antiguo de manera que quede suficiente espacio para las criptas. La inclinación de los “corredores” hace que Bernini renuncie a la solución anterior de dejar un orden recto, e inserta una arquitectura oblicua que da la impresión de un único grupo arquitectónico que circunda la plaza. Sin embargo, debía aceptar la presencia del obelisco en el centro de la plaza con los cambios en el eje mayor (4).
    El pórtico de la basílica servía a la tradicional procesión del día de Corpus Christi, guiada por el Papa a través de las calles vecinas del Borgo y protegida por grandes baldaquinos. El Papa Alejandro VII intervino introduciendo la idea del pórtico libre y permitiendo a Bernini volver a pensar el proyecto. Con las demoliciones el Borgo pasó de ser una localidad habitada por personas pobres a otro nivel más “aristocrático”. En la solución definitiva la columnata corre en un piso inclinado casi imperceptiblemente y se levanta con tres peldaños uniformes.
    La larga serie de las 140 estatuas de santos, cada una corresponde a una columna representa a la Iglesia triunfante en relación con la Iglesia militante, es decir, la multitud de fieles que rezan en la plaza. Las dimensiones de las esculturas, realizadas por colaboradores de Bernini y bajo su supervisión, son exactamente la mitad de las que se colocaron en la fachada de la basílica (con once de los doce apóstoles más San Juan Bautista, y Cristo al centro).
    Al realizarse un cuadripórtico, aumentaban las dificultades para alinear las columnas. La columnata mezcla elementos del orden toscano como las columnas, pilares y lesenas y jónico en lo restante (especialmente la ausencia de triglifos). La idea era mostrar un aspecto severo y austero que diera más fuerza a la fachada de la basílica (que usa orden corintio) aumentando incluso a la vista su tamaño.
    El prospecto de la fachada demasiado desarrollado en horizontal, bajo y largo, no podía alzarse sin dañar la vista de la cúpula. La escalinata delante de la iglesia que era tan larga como la misma fachada fue limitada a la parte central; Bernini hizo demoler la escalera preexistente, excavó el terreno y bajó todo lo que pudo el piso tierra para que quedara casi equivalente con el del obelisco.
    Al plantear su obra, Bernini tuvo que resolver distintos problemas. Por un lado, estaban los meramente topográficos, como los desniveles que tenía el terreno y, por otro, estaban los conceptuales.
    Entre estos últimos se encontraba el hecho de que la plaza debía servir como antesala de la iglesia más importante de la cristiandad. Además, en esta plaza se celebrarían actor litúrgicos que requerían un espacio amplio que acogiera a numerosas personas, pero también que permitiera la visibilidad, para que los fieles pudieran ver al Papa cuando se asomaba a su balcón. Por último, y no menos complicado, la propia forma de la plaza debía manifestar la unión de la iglesia con el pueblo, es decir, la unión de la basílica con la ciudad de Roma.
    Bernini concibió la columnata para provocar sorpresa en el espectador, que, al llegar a la zona elíptica, se encontraba de súbdito con la basílica de San Pedro (5).

    FUENTES:
    1) AGUILAR DÍAZ, Carmen: “Historia del Arte 2º Bachillerato”, editorial Santillana, Madrid 2009; Página 286.
    2) DISFRUTAROMA: “Plaza de San Pedro del Vaticano”. http://www.disfrutaroma.com/plaza-san-pedro (2015-04-15)
    3) WIKIPEDIA: “Plaza de San Pedro del Vaticano”. http://es.wikipedia.org/wiki/Plaza_de_San_Pedro#Bernini (2015-04-15)
    4) WIKIPEDIA: “Plaza de San Pedro del Vaticano”. http://es.wikipedia.org/wiki/Plaza_de_San_Pedro#La_plaza_recta (2015-04-15)
    5) AGUILAR DÍAZ, Carmen: “Historia del Arte 2º Bachillerato”, editorial Santillana, Madrid 2009; Página 286.

  3. Samuel Martín Bellido dice:

    Fue concebida en 1656-1667 en Roma. Partiendo de la fachada de la Basílica de San Pedro, Bernini planteó un primer espacio trapezoidal, la conocida como “Piazza retta”, que quedaba delimitado por dos brazos rectos que tienden a converger. Estas prolongaciones acaban en otro espacio de forma elíptica, en cuyo interior se disponen dos fuentes y un obelisco.
    La zona elíptica está rodeada por un pórtico de columnas y pilares de orden toscano rematado por una balaustrada en la que se colocan estatuas de santos y mártires. Esta zona se concibió como lugar de reunión de los fieles, mientras que los lados rectos facilitaban la visión de la fachada desde la que el Papa realizaba determinados actos. Además, el desnivel del terreno mejoraba la visibilidad.
    Con la forma oval se conseguía que los brazos porticados envolvieran simbólicamente a los fieles, tal como desea hacer la iglesia católica.
    Al plantear su obra, Bernini tuvo que resolver distintos problemas. Por un lado, estaban los meramente topográficos, como los desniveles que tenía el terreno y, por otro, estaban los conceptuales. Entre estos últimos se encontraba el hecho de que la plaza debía servir como antesala de la iglesia más importante de la cristiandad. Además, en esta plaza se celebrarían actos litúrgicos que requerían un espacio amplio que acogiera a numerosas personas, pero también que permitiera la visibilidad, para que los fieles pudieran ver al Papa cuando se asomaba a su balcón. Por último, y no menos complicado, la propia forma de la plaza debía manifestar la unión de la iglesia con el pueblo, es decir, la unión de la basílica con la ciudad de Roma. Bernini concibió la columnata para provocar sorpresa en el espectador, que, al llegar a la zona elíptica, se encontraba de súbito con la basílica de San Pedro (1).
    En esta plaza, el Papa suele celebrar algunas liturgias solemnes (especialmente aquellas que reúnen a multitudes demasiado grandes como para que entren en la ya de por sí inmensa basílica) y otros encuentros, sobre todo audiencias públicas. La famosa Plaza de la Concordia en París es una copia de esta plaza ya que tanto el obelisco como las fuentes y su distribución son idénticas a las de San Pedro (2).
    Las dimensiones de la plaza son espectaculares: 320 metros de longitud y 240 metros de anchura. En las liturgias y acontecimientos más destacados la Plaza de San Pedro ha llegado a albergar más de 300.000 personas.
    Lo más impresionante de la plaza, además de su tamaño, son las 284 columnas y 88 pilastras que bordean la plaza en un pórtico de cuatro filas. En lo alto de las columnas hay 140 estatuas de santos realizadas en 1670 por los discípulos de Bernini (3).

    FUENTES:
    (1) AGUILAR DÍAZ, Carmen: “Historia del Arte de 2º de Bachillerato”, Editorial Santillana, Madrid 2009, página 286 – 287
    (2) WIKIPEDIA: “Plaza de San Pedro”, http://es.wikipedia.org/wiki/Plaza_de_San_Pedro, (2015-04-14)
    (3) DISFRUTA ROMA: “Plaza de San Pedro”, http://www.disfrutaroma.com/plaza-san-pedro, (2015-04-14)