SAN CARLOS DE LAS CUATRO FUENTES (San Carlo alle Quattro Fontane)

San Carlos de las Cuatro fuentes z

IDENTIFICACIÓN:

Nos encontramos ante la denominada Iglesia de San Carlos de las Cuatro Fuentes o San Carlo alle Quattro Fontane en italiano, cuyo autor principal es Francesco Borromini autor de gran calibre en esta etapa del barroco italiano debido a que su obra fue considerada como extravagante y fantástica. Su datación abarca entre 1638 y 1641 aunque la fachada de esta se termino en 1667, por lo que pertenece al tercer tercio del siglo XVII. Se encuentra ubicada en Roma y es considerada una de las obras cumbre y características del barroco italiano debido a su originalidad y su rigurosa mezcla de elementos. Como ya decíamos con anterioridad pertenece al barroco italiano concretamente al tercer tercio del siglo XVII.

DESCRIPCIÓN:

Tras la realización del Convento y Claustro que le encarga la Orden de los Trinitarios españoles en Quattro Fontane, bastantes años después, Borromini recibe el encargo de terminar la iglesia y la fachada. Borromini la resuelve con una planta elíptica, donde se puede comprobar cómo Borromini la estructura a partir de una clara geometrización del espacio. Dos triángulos equiláteros unidos por la base parecen ser la génesis de la obra, aunque también lo podría ser la anamorfosis del círculo. Ambas soluciones muestran una racionalización del lenguaje barroco. La planta es elíptica, con un sentido de contracción opuesto al de expansión que busca Bernini en San Andrés. Alrededor de esta elipse se disponen diagonalmente las capillas y varios nichos. Esta planta le permitía respetar la fuente del chaflán, una de las cuatro que presenta el cruce de las dos calles y que le da el pseudonombre a la iglesia. Efectivamente, Borromini parte de un espacio angosto, un cruce de calles. Había cuatro fuentes en el solar y una de ellas debía respetarla, dejando un chaflán en una esquina para albergarla. La planta es nueva, elíptica, y no tiene precedentes y se crea en función del solar: un patio rectangular con los ángulos en chaflán. A partir de este espacio, crea una planta muy dinámica, quiere un edificio que se mueva y que rompa con la tradición clásica. Cómo es la tónica de su carrera arquitectónica, el arquitecto se debe adaptar a espacios pequeños y complicados para elaborar auténticas obras monumentales, gracias a su imaginación desbordante: estamos ante una iglesia pequeña pero monumental. En su interior presenta un orden único de grandes columnas agrupadas de cuatro en cuatro con nichos y molduras continuas en los muros, que parecen reducir más el espacio y obligar al muro a flexionarse, y a parecer deformada la cúpula oval que corona este espacio interno. La cúpula se adapta a la planta y es en forma de elipse muy decorada en su interior. Esta cúpula muestra una gran decoración que quiere simular un artesonado clásico con motivos octogonales, hexagonales y en forma de cruz, que van disminuyendo a medida que confluyen en la linterna. Introduce, pues, la planta flexible y utiliza formas cóncavas y convexas que se articulan en un muro ondulante, lo que da como resultado un espacio interior dinámico. De esta manera, este conjunto de pequeñas dimensiones, al no poder ser medido ni acotado, crea una espacialidad que la hace mayor a los ojos del espectador. Tal vez lo mejor y más rompedor de todo sea la fachada: se trata de la forma más fragmentaria, discontinua y anti monumental de la arquitectura barroca. De la fachada, él hizo el cuerpo inferior y el superior lo hizo su sobrino, pero siguiendo sus proyectos. Va en contra de todas las fachadas que se conocían hasta entonces: es ondulada y alabeada, con dos curvas cóncavas y una convexa en el centro para romper así los planos, al igual que en el interior. Con este efecto consigue que la luz provoque en la fachada matices distintos. Está compuesta por dos pisos de tres calles cada uno. El central del primer piso, con la puerta de acceso al templo, es convexo, y los dos laterales cóncavos. En cambio, en el segundo piso, las tres calles son cóncavas. La cornisa marca el movimiento principal del conjunto cóncavo-convexo-cóncavo en la planta baja, y en el nivel superior se dibuja un movimiento cóncavo-cóncavo-cóncavo sólo roto por el gran medallón que preside toda la composición y un pequeño templete elíptico con balconaje. La puerta es convexa y encima pone una media cúpula. En los laterales pone nichos cóncavos para acentuar el rompimiento de líneas. Borromini cuida que su fachada se adapte a la calle, mirando de no ultrapasar los límites lineales de ésta y respetando su unidad utilizando los mismos materiales constructivos que los edificios colindantes. Lejos está, pues, de enmarcar el edificio en un marco majestuoso que resalte su nobleza y singularidad, . La misma fachada se presenta como una unidad independiente del interior del edificio con el que no guarda ninguna relación.

VALORACIÓN:

En esta iglesia, Borromini consiguió integrar la ondulación inferior con las pechinas características de una planta de cruz griega y con una cúpula oval. De esta manera consiguió un efecto que le reportó el reconocimiento unánime de sus coetáneos y que sus planos fueran requeridos por sus colegas europeos.

FUENTES:

(1) http://benaventearte.blogspot.com.es/2011/04/comentario-de-la-iglesia-de-san-carlos.html

(2) http://es.wikipedia.org/wiki/Iglesia_de_San_Carlo_alle_Quattro_Fontane

AUTOR: José Manuel Oliva Estudillo

12 respuestas a SAN CARLOS DE LAS CUATRO FUENTES (San Carlo alle Quattro Fontane)

  1. ivan jimenez aviles dice:

    IDENTIFICACION:
    En la imagen vemos un edificio denominado San Carlos de las Cuatro Fuentes (San Carlo alle Quattro Fontane) cuyo autor es Francesco Borromini, gran arquitecto italiano del estilo barroco. Esta obra fue construida entre los años 1638 y 1641 en Roma.

    DESCRIPCION:
    Se dispone de una planta elíptica, con un sentido de contracción opuesto al de expansión que pretende buscar de Bernini en San Andrés. Esta planta le permitía respetar la fuente del chaflán, una de las cuatro que expone el cruce de las dos calles y que le aporta el pseudonombre a la iglesia.

    Respecto al movimiento, esta complicada fachada, dado su composición en diagonal, tiene un gran movimiento. Borromini supo establecer nuevos conceptos alejados de la geometría que se llevaba en la época. Así, vemos una fachada de líneas curvas, convexas y cóncavas.

    En la zona centra la fachada se articula en dos grandes plantas. La primera planta, a su vez, se articula por tres calles de los cuales la central tiene una disposición convexa.

    Este edificio en los laterales del piso de abajo se disponen de estructura cóncava, hacia dentro. Así, se produce una línea oscilante desde lo cóncavo de la primera calle, al convexo de la calle central para pasar al cóncavo de la tercera calle.

    El entablamiento consiste de líneas cóncavas y convexas, y el gran movimiento, se ven sobre todo en este espacio. Con una gran inscripcion.

    La parte superior repite el esquema inferior de curva-contracurva. Se remata por un gran volado en saledizo que sigue la composición cóncava y que en su parte central tiene un gran medallón vacío.

    De las columnas podemos decir que es un elemento clásico de orden gigante, que configuran ambos pisos. Además, son columnas exentas, es decir, no están adosadas al muro. Producen una gran verticalidad a la fachada y un gran movimiento.

    En la iglesia hay dos tipos de luz: una la luz cenital, de la linterna de la cúpula y otros focos de luz que están en la base de dicha cúpula. La fachada se convierte en un teatro, siempre supeditado al lugar donde se encuentra y a la perspectiva desde donde se tiene que ver. Así, ésta, que se encuentra entre cuatro calles está realizada para verla desde un lateral y así distinguir sus líneas curvas. Produce un efecto de dramatismo, de movimiento exagerado y de claroscuro. La fachada deja de ser un mero telón, se convierte en toda una representación teatral de carácter orgánico.

    VALORACION: Esta obra dejó una huella que es fundamental en la arquitectura de su época. En total San Carlo alle Quattro Fontane destaca por el alto grado de conocimientos matemáticos y arquitectónicos empleados por Borromini.

    FUENTES: http://es.wikipedia.org/wiki/Iglesia_de_San_Carlo_alle_Quattro_Fontane
    http://artetorreherberos.blogspot.com.es/2011/03/comentario-de-san-carlos-de-las-cuatro.html
    http://es.wikipedia.org/wiki/Francesco_Borromini
    http://viajarbaratoportucuenta.blogspot.com.es/2010/10/408-plaza-san-carlo-delle-quatro.html

  2. Alejandro Oliva Medina dice:

    IDENTIFICACIÓN:
    Nos encontramos ante la denominada iglesia de San Carlos de las Cuatro Fuentes (San Carlo alle Quattro Fontane) cuyo autor es Francesco Borromini, es una de las piezas maestras de la arquitectura Barroca. Fue construida entre 1638 y 1641 en la ciudad de Roma (Italia) y pertenece al barroco italiano. Está dedicada a San Carlos Borromeo, pero por sus pequeñas dimensiones también es conocida como San Carlino.

    DESCRIPCIÓN:
    San Carlino presenta una libre agregación de espacios diversos, ya que junto con la iglesia se construyó el convento, creando un conjunto de correlaciones y contrastes en cuanto a formas geométricas, siendo el claustro del convento rectangular, mientras la iglesia presenta forma elipsoidal, el convento y todas sus dependencias ya habían sido construidos por el propio Borromini con anterioridad. La iglesia tiene una cúpula oval, con una autonomía absoluta, presenta dos focos de luz, a la luz cenital que se introduce por la parte superior de la cúpula se unen los sistemas lumínicos rasantes que se introducen por la base de ésta. La necesidad de articular todos estos espacios supuso la adopción de soluciones novedosas. Muestra una fachada muy dinámica, la solución de la planta elíptica viene dada por la forma del solar y la necesidad de respetar la fuente del chaflán. El arquitecto incluye otros octogonales y hexagonales que reducen su tamaño conforme nos acercamos a la linterna, pero lo que más llama la atención es la fachada ondulada que rompe con las fachadas inspiradas en el mundo clásico y aporta la característica más innovadora de la obra, el movimiento. Cabe resaltar que la fachada se basa en dos pisos y tres calles cada uno. La calle central, incluye el acceso principal al templo. El plano de la fachada es ondulado gracias a la contraposición de las curvas cóncavas que conforman las calles laterales, con la curva convexa de la calle central y las cornisas marcan el movimiento de alabeo en ambos pisos.

    VALORACIÓN:
    San Carlo alle Quattro Fontane destaca por el alto grado de conocimientos matemáticos y arquitectónicos empleados por Borromini. Francesco Borromini tuvo que hacer frente a importantes condicionantes, el
    reducido tamaño del solar y la irregularidad del mismo, de forma trapezoidal. Pero
    Borromini los superó con brillantez y supo organizar ese pequeño e irregular.

    FUENTES:
    http://es.wikipedia.org/wiki/Iglesia_de_San_Carlo_alle_Quattro_Fontane
    http://www.tuitearte.es/san-carlos-de-las-cuatro-fuentes/
    http://artetorreherberos.blogspot.com.es/2011/03/comentario-de-san-carlos-de-las-cuatro.html

  3. Alexis Torres Moreno dice:

    IDENTIFICACIÓN:
    En esta imagen podemos observar la iglesia de San Carlo alle Quattro Fontane (San Carlos de las Cuatro Fuentes), una de las piezas maestras de la arquitectura Barroca, construida entre 1638 y 1641 en Roma, aunque la fachada se terminó en 1667. Su autor fue Francesco Borromini y fue un encargo de la Orden de los Trinitarios Descalzos españoles en 1637.

    DESCRIPCIÓN:
    Se trata de un templo de planta romboidal, acorde con la atracción que el arquitecto tenía Borromini por las formas geométricas de raíz medieval. En su interior, las gigantescas columnas se disponen en intervalos de cuatro en cuatro y entre ellas se sitúan vanos, nichos y molduras que buscan un efecto escultórico. Un sólido entablamento de gran plasticidad sirve como barrera horizontal y, al mismo tiempo, unifica el espacio.
    Sobre el entablamento se elevan pechinas y arcos de medio punto que sostienen la cúpula ovalada, decorada con artesonados hexagonales, octogonales y en forma de cruz, que disminuyen de tamaño cuando adquieren altura. Todo esto produce un poderoso juego de luces y sombras.
    En la fachada se combina el orden gigante con el menor, al igual que lo hicieron antes Miguel Ángel y Maderno. Las columnas unifican los distintos pisos.
    Verticalmente la fachada se compone de tres vanos, los laterales cóncavos y el central convexo. Estos vanos quedan divididos horizontalmente en dos cuerpos. El inferior se remata con un entablamento ondulante y, el superior, por otro entablamento fragmentado en tres partes debido a un enorme medallón sostenido por ángeles.
    El piso inferior se halla dividido a su vez en dos niveles: en el inferior encontramos dos óculos elípticos ocupando los intercolumnios externos mientras que el intercolumnio central contiene la puerta de acceso, adintelada y flanqueada por sendas .columnas compuestas sobre podio. En el segundo nivel de este tramo bajo, tres hornacinas contienen las imágenes de santos.
    En definitiva, podemos comentar que en la iglesia domina la línea curva tanto en la planta como en el alzado. Los muros albeados y planos contrapuestos provocan un gran sentido de dinamismo.

    VALORACIÓN:
    La iglesia de san Carlos de las Cuatro Fuentes es una obra clave en el barroco italiano del XVII. Borromini realiza una arquitectura muy personal y llena de vida y movimiento. Su arquitectura fue muy imaginativa y expresiva, y tuvo que ingeniárselas para sacar gran partido de materiales constructivos y decorativos pobres, pues sus proyectos, en general, fueron realizados para órdenes religiosas con pocos recursos; en este caso, la realiza para la orden de los trinitarios.
    Destaca como obra barroca pues muestra una fachada muy dinámica. En total San Carlo alle Quattro Fontane destaca por el alto grado de conocimientos matemáticos y arquitectónicos empleados por Borromini.
    FUENTES:
    http://es.wikipedia.org/wiki/Iglesia_de_San_Carlo_alle_Quattro_Fontane
    http://comentarios-arte.blogspot.com.es/2010/04/san-carlos-de-las-cuatro-fuentes.html
    AGUILAR DÍAZ, Carmen. “Historia del arte 2º Bachillerato”, editorial Santillana. Madrid, 2009. Página 283

  4. José Manuel Oliva Estudillo dice:

    IDENTIFICACIÓN:
    Nos encontramos ante la denominada Iglesia de San Carlos de las Cuatro Fuentes o San Carlo alle Quattro Fontane en italiano, cuyo autor principal es Francesco Borromini autor de gran calibre en esta etapa del barroco italiano debido a que su obra fue considerada como extravagante y fantástica. Su datación abarca entre 1638 y 1641 aunque la fachada de esta se termino en 1667, por lo que pertenece al tercer tercio del siglo XVII. Se encuentra ubicada en Roma y es considerada una de las obras cumbre y características del barroco italiano debido a su originalidad y su rigurosa mezcla de elementos. Como ya decíamos con anterioridad pertenece al barroco italiano concretamente al tercer tercio del siglo XVII.
    DESCRIPCIÓN:
    Tras la realización del Convento y Claustro que le encarga la Orden de los Trinitarios españoles en Quattro Fontane, bastantes años después, Borromini recibe el encargo de terminar la iglesia y la fachada. Borromini la resuelve con una planta elíptica, donde se puede comprobar cómo Borromini la estructura a partir de una clara geometrización del espacio. Dos triángulos equiláteros unidos por la base parecen ser la génesis de la obra, aunque también lo podría ser la anamorfosis del círculo. Ambas soluciones muestran una racionalización del lenguaje barroco. La planta es elíptica, con un sentido de contracción opuesto al de expansión que busca Bernini en San Andrés. Alrededor de esta elipse se disponen diagonalmente las capillas y varios nichos. Esta planta le permitía respetar la fuente del chaflán, una de las cuatro que presenta el cruce de las dos calles y que le da el pseudonombre a la iglesia. Efectivamente, Borromini parte de un espacio angosto, un cruce de calles. Había cuatro fuentes en el solar y una de ellas debía respetarla, dejando un chaflán en una esquina para albergarla. La planta es nueva, elíptica, y no tiene precedentes y se crea en función del solar: un patio rectangular con los ángulos en chaflán. A partir de este espacio, crea una planta muy dinámica, quiere un edificio que se mueva y que rompa con la tradición clásica. Cómo es la tónica de su carrera arquitectónica, el arquitecto se debe adaptar a espacios pequeños y complicados para elaborar auténticas obras monumentales, gracias a su imaginación desbordante: estamos ante una iglesia pequeña pero monumental. En su interior presenta un orden único de grandes columnas agrupadas de cuatro en cuatro con nichos y molduras continuas en los muros, que parecen reducir más el espacio y obligar al muro a flexionarse, y a parecer deformada la cúpula oval que corona este espacio interno. La cúpula se adapta a la planta y es en forma de elipse muy decorada en su interior. Esta cúpula muestra una gran decoración que quiere simular un artesonado clásico con motivos octogonales, hexagonales y en forma de cruz, que van disminuyendo a medida que confluyen en la linterna. Introduce, pues, la planta flexible y utiliza formas cóncavas y convexas que se articulan en un muro ondulante, lo que da como resultado un espacio interior dinámico. De esta manera, este conjunto de pequeñas dimensiones, al no poder ser medido ni acotado, crea una espacialidad que la hace mayor a los ojos del espectador. Tal vez lo mejor y más rompedor de todo sea la fachada: se trata de la forma más fragmentaria, discontinua y anti monumental de la arquitectura barroca. De la fachada, él hizo el cuerpo inferior y el superior lo hizo su sobrino, pero siguiendo sus proyectos. Va en contra de todas las fachadas que se conocían hasta entonces: es ondulada y alabeada, con dos curvas cóncavas y una convexa en el centro para romper así los planos, al igual que en el interior. Con este efecto consigue que la luz provoque en la fachada matices distintos. Está compuesta por dos pisos de tres calles cada uno. El central del primer piso, con la puerta de acceso al templo, es convexo, y los dos laterales cóncavos. En cambio, en el segundo piso, las tres calles son cóncavas. La cornisa marca el movimiento principal del conjunto cóncavo-convexo-cóncavo en la planta baja, y en el nivel superior se dibuja un movimiento cóncavo-cóncavo-cóncavo sólo roto por el gran medallón que preside toda la composición y un pequeño templete elíptico con balconaje. La puerta es convexa y encima pone una media cúpula. En los laterales pone nichos cóncavos para acentuar el rompimiento de líneas. Borromini cuida que su fachada se adapte a la calle, mirando de no ultrapasar los límites lineales de ésta y respetando su unidad utilizando los mismos materiales constructivos que los edificios colindantes. Lejos está, pues, de enmarcar el edificio en un marco majestuoso que resalte su nobleza y singularidad, . La misma fachada se presenta como una unidad independiente del interior del edificio con el que no guarda ninguna relación.

    VALORACIÓN:

    En esta iglesia, Borromini consiguió integrar la ondulación inferior con las pechinas características de una planta de cruz griega y con una cúpula oval. De esta manera consiguió un efecto que le reportó el reconocimiento unánime de sus coetáneos y que sus planos fueran requeridos por sus colegas europeos.

    FUENTES:

    (1) http://benaventearte.blogspot.com.es/2011/04/comentario-de-la-iglesia-de-san-carlos.html

    (2) http://es.wikipedia.org/wiki/Iglesia_de_San_Carlo_alle_Quattro_Fontane

  5. Gabriel Mayo Alfonso dice:

    IDENTIFICACIÓN:

    Nos encontramos ante San Carlo Alle Quattro Fontane, obra de Borromini, realizada entre 1638 y 1641, aunque cabe destacar que la fachada se terminó en 1667. Se encuentra en Roma y pertenece al arte barroco.

    DESCRIPCIÓN:

    El templo es de planta romboidal, acorde con la atracción que el arquitecto tenía por las formas geométricas de raíz medieval.
    En su interior, las gigantescas columnas se disponen en intervalos de cuatro en cuatro y entre ellas se sitúan vanos, nichos y molduras. Así mismo, un sólido entablamento de gran plasticidad sirve como barrera horizontal y, a la vez, unifica el espacio.
    Sobre el entablamento se elevan pechinas y arcos de medio punto que son los encargados de sostener la cúpula ovalada. Esta se decora con artesonados hexagonales, octogonales y en forma de cruz que, a medida que adquieren altura, disminuye su tamaño.
    La fachada no puede desligarse del interior del templo. En ella combinó el orden gigante con el menor. Las columnas unifican los distintos pisos.
    La fachada se compone de tres vanos, los laterales cóncavos y el central convexo. Horizontalmente, estos vanos quedan divididos en dos cuerpos. El inferior se remata con un entablamento ondulante y el superior por otro entablamento que aparece fragmentado en tres partes.
    El resto de la fachada conyuga ventanas ovales, enmarcadas gracias a columnas menudas, con nichos escultóricos.

    VALORACIÓN:

    En esta iglesia, Borromini consiguió integrar la ondulación inferior con pechinas características de una planta de cruz griega y con una cúpula oval. De esta manera consiguió un efecto que le reportó el reconocimiento unánime de sus coetáneos y que sus planes fueran requeridos por sus colegas europeos.

    FUENTE:

    AGUILAR DÍAZ, CARMEN, Editorial Santillana, Historia del Arte. Páginas 282 y 283.

  6. Javier Infantes Román dice:

    IDENTIFICACIÓN:
    Se trata de San Carlo alle Quattro Fontane (San Carlos de las Cuatro Fuentes), realizada por Borromini entre los años 1630-1641, la fachada se terminó en 1667, se encuentra en la ciudad de Roma y pertenece a la arquitectura del arte barroco en Italia

    DESCRIPCIÓN:
    Tras la realización del Convento y Claustro que le encarga la Orden de los Trinitarios españoles en Quattro Fontane, bastantes años después, Borromini recibe el encargo de terminar la iglesia y la fachada. Borromini la resuelve con una planta elíptica, donde se puede comprobar cómo Borromini la estructura a partir de una clara geometrización del espacio. Dos triángulos equiláteros unidos por la base parecen ser la génesis de la obra, aunque también lo podría ser la anamorfosis del círculo. Ambas soluciones muestran una racionalización del lenguaje barroco. La planta es elíptica, con un sentido de contracción opuesto al de expansión que busca Bernini en San Andrés. Alrededor de esta elipse se disponen diagonalmente las capillas y varios nichos. Esta planta le permitía respetar la fuente del chaflán, una de las cuatro que presenta el cruce de las dos calles y que le da el pseudonombre a la iglesia.
    Efectivamente, Borromini parte de un espacio angosto, un cruce de calles. Había cuatro fuentes en el solar y una de ellas debía respetarla, dejando un chaflán en una esquina para albergarla. La planta es nueva, elíptica, y no tiene precedentes y se crea en función del solar: un patio rectangular con los ángulos en chaflán. A partir de este espacio, crea una planta muy dinámica, quiere un edificio que se mueva y que rompa con la tradición clásica. Cómo es la tónica de su carrera arquitectónica, el arquitecto se debe adaptar a espacios pequeños y complicados para elaborar auténticas obras monumentales, gracias a su imaginación desbordante: estamos ante una iglesia pequeña pero monumental.
    En su interior presenta un orden único de grandes columnas agrupadas de cuatro en cuatro con nichos y molduras continuas en los muros, que parecen reducir más el espacio y obligar al muro a flexionarse, y a parecer deformada la cúpula oval que corona este espacio interno. La cúpula se adapta a la planta y es en forma de elipse muy decorada en su interior. Esta cúpula muestra una gran decoración que quiere simular un artesonado clásico con motivos octogonales, hexagonales y en forma de cruz, que van disminuyendo a medida que confluyen en la linterna. Introduce, pues, la planta flexible y utiliza formas cóncavas y convexas que se articulan en un muro ondulante, lo que da como resultado un espacio interior dinámico. De esta manera, este conjunto de pequeñas dimensiones, al no poder ser medido ni acotado, crea una espacialidad que la hace mayor a los ojos del espectador.
    Tal vez lo mejor y más rompedor de todo sea la fachada: se trata de la forma más fragmentaria, discontinua y antimonumental de la arquitectura barroca. De la fachada, él hizo el cuerpo inferior y el superior lo hizo su sobrino, pero siguiendo sus proyectos. Va en contra de todas las fachadas que se conocían hasta entonces: es ondulada y alabeada, con dos curvas cóncavas y una convexa en el centro para romper así los planos, al igual que en el interior. Con este efecto consigue que la luz provoque en la fachada matices distintos. Está compuesta por dos pisos de tres calles cada uno. El central del primer piso, con la puerta de acceso al templo, es convexo, y los dos laterales cóncavos. En cambio, en el segundo piso, las tres calles son cóncavas. La cornisa marca el movimiento principal del conjunto cóncavo-convexo-cóncavo en la planta baja, y en el nivel superior se dibuja un movimiento cóncavo-cóncavo-cóncavo sólo roto por el gran medallón que preside toda la composición y un pequeño templete elíptico con balconaje. La puerta es convexa y encima pone una media cúpula. En los laterales pone nichos cóncavos para acentuar el rompimiento de líneas.
    Borromini cuida que su fachada se adapte a la calle, mirando de no ultrapasar los límites lineales de ésta y respetando su unidad utilizando los mismos materiales constructivos que los edificios colindantes. Lejos está, pues, de enmarcar el edificio en un marco majestuoso que resalte su nobleza y singularidad, como hacía Bernini. La misma fachada se presenta como una unidad independiente del interior del edificio con el que no guarda ninguna relación.

    VALORACIÓN:
    En esta Iglesia, Borromini consiguió integrar la ondulación inferior con las pechinas características de una planta de cruz griega y con cúpula oval. De esta manera consiguió un efecto que le reportó el reconocimiento unánime de sus coetáneos y que sus planos fueran requeridos por sus colegas europeos.

    FUENTES:
    http://artetorreherberos.blogspot.com.es/2011/03/comentario-
    de-san-carlos-de-las-cuatro.html
    – AGUILAR DÍAZ, Carmen. “Historia del arte 2º Bachillerato”, editorial Santillana. Madrid, 2009. Página 283

  7. Jose Antonio Herrera dice:

    IDENTIFICACIÓN:

    En esta imagen podemos ver la iglesia de San Carlos de las Cuatro Fuentes, es una de las obras claves del Barroco italiano, obra de Borromini, que fue erigida en Roma a mediados del siglo XVII. Se encuentra en Roma, Italia.

    DESCRIPCIÓN:

    Su ordenación se realiza en dos pisos separados por una gruesa línea de imposta (remarcada por una balaustrada) y tres calles divididas por columnas de fuste liso apoyadas sobre basamento y coronadas por un fantasioso capitel. Se trata de un orden gigante que engloba dos pisos, utilizándose otras de proporción mucho menor para puertas y hornacinas, de la misma manera que Bernini haría en la muy cercana fachada de San Andrés. Rematando la fachada aparece una nueva cornisa con balaustrada en cuyo centro aparece un medallón elíptico cobijado bajo un arco conopial en forma de llama que reemplaza el habitual frontón triangular.

    En un nivel superior se encuentra la torre lateral del chaflán (con dobles columnas) y la linterna de la cúpula que prolongan aún más las sensaciones de verticalidad y ascensionalidad del resto de la fachada Para los vanos se utiliza la forma adintelada, tan sólo apareciendo en el chaflán un arco de medio punto.

    La luz juega un importante papel expresivo. Borromini busca sus efectos por medio de una doble articulación del muro: despegando del plano principal de la fachada algunos elementos como las columnas, el templete o la balaustrada sobre los que incide intensamente la luz y rehundiendo otras como los muros cóncavos y las hornacinas, creando con ellos un fuerte claroscuro que contrasta con las zonas anteriores y acentúa las sensaciones de movimiento y tridimensionalidad, como si se tratara de una escultura.
    En la zona baja, el muro de las calles laterales es cóncavo, mientras que la zona central es convexa, consiguiendo de esta manera un movimiento ondulante que se prolonga en la zona superior en cuya parte central, un templete elíptico genera sobre un muro cóncavo, una sensación convexa. El ritmo se continua en los muros, también alabeados, de la linterna.

    VALORACIÓN:

    Borromini consigue en esta obra una de las composiciones arquitectónicas más significativas del arte barroco, caracterizada por su expresividad y movimiento que logra a través de la luz, la línea curva y el uso imaginativo de las estructuras clásicas.

    Todos estos medios le sirven como instrumentos para la expresión de una religiosidad exacerbada y emocional que busca el convencimiento del espectador a través de los sentidos y los sentimientos antes que por medio de la razón. Logra transmitir un estado de agitación y fervor al contemplador, incitándole a la piedad y la vivencia de la experiencia religiosa cargada de emotividad y sentimiento subjetivo, siguiendo así las ideas aparecidas en el Concilio de Trento.
    Sus influencias son múltiples, pudiéndose reconocer elementos lejanamente góticos, como el arco conopial, unidos a otros del propio Miguel Ángel como el orden gigante, el doble módulo, las dobles columnas o simplemente elementos clásicos como la balaustrada o los medallones, que son readaptados para conseguir mayor expresión.
    En cuanto a sus influencias futuras nos volveremos a encontrar tanto el muro ondulado como esa actitud ecléctica y expresiva que utiliza Gaudí, en obras tan afamadas como su Pedrera o el Park Güell.

    FUENTES:
    http://seordelbiombo.blogspot.com.es/2012/03/analisis-y-comentario-de-la-fachada-de.html

  8. Adrian Quintanilla Lopez dice:

    IDENTIFICACIÓN:

    San Carlo alle Quattro Fontane (también llamada San Carlino; en español su traducción sería: San Carlos de las cuatro fuentes. Es una iglesia construida entre 1638 y 1641 en la ciudad de Roma. Encargo de la Orden de los Trinitarios Descalzos en Quattro Fontane en 1637. Diseñada por Francesco Borromini (1599-1677), es una de las piezas maestras de la arquitectura Barroca.

    DESCRIPCIÓN:

    Tras la realización del Convento y Claustro que le encarga la Orden de los Trinitarios españoles en Quattro Fontane, bastantes años después, Borromini recibe el encargo de terminar la iglesia y la fachada. Borromini la resuelve con una planta elíptica, donde se puede comprobar cómo Borromini la estructura a partir de una clara geometrización del espacio. Dos triángulos equiláteros unidos por la base parecen ser la génesis de la obra, aunque también lo podría ser la anamorfosis del círculo. Ambas soluciones muestran una racionalización del lenguaje barroco. La planta es elíptica, con un sentido de contracción opuesto al de expansión que busca Bernini en San Andrés. Alrededor de esta elipse se disponen diagonalmente las capillas y varios nichos. Esta planta le permitía respetar la fuente del chaflán, una de las cuatro que presenta el cruce de las dos calles y que le da el pseudonombre a la iglesia.

    Efectivamente, Borromini parte de un espacio angosto, un cruce de calles. Había cuatro fuentes en el solar y una de ellas debía respetarla, dejando un chaflán en una esquina para albergarla. La planta es nueva, elíptica, y no tiene precedentes y se crea en función del solar: un patio rectangular con los ángulos en chaflán. A partir de este espacio, crea una planta muy dinámica, quiere un edificio que se mueva y que rompa con la tradición clásica. Cómo es la tónica de su carrera arquitectónica, el arquitecto se debe adaptar a espacios pequeños y complicados para elaborar auténticas obras monumentales, gracias a su imaginación desbordante: estamos ante una iglesia pequeña pero monumental.

    En su interior presenta un orden único de grandes columnas agrupadas de cuatro en cuatro con nichos y molduras continuas en los muros, que parecen reducir más el espacio y obligar al muro a flexionarse, y a parecer deformada la cúpula oval que corona este espacio interno. La cúpula se adapta a la planta y es en forma de elipse muy decorada en su interior. Esta cúpula muestra una gran decoración que quiere simular un artesonado clásico con motivos octogonales, hexagonales y en forma de cruz, que van disminuyendo a medida que confluyen en la linterna. Introduce, pues, la planta flexible y utiliza formas cóncavas y convexas que se articulan en un muro ondulante, lo que da como resultado un espacio interior dinámico. De esta manera, este conjunto de pequeñas dimensiones, al no poder ser medido ni acotado, crea una espacialidad que la hace mayor a los ojos del espectador.
    lo mejor y más rompedor de todo sea la fachada: se trata de la forma más fragmentaria, discontinua y antimonumental de la arquitectura barroca. De la fachada, él hizo el cuerpo inferior y el superior lo hizo su sobrino, pero siguiendo sus proyectos. Va en contra de todas las fachadas que se conocían hasta entonces: es ondulada y alabeada, con dos curvas cóncavas y una convexa en el centro para romper así los planos, al igual que en el interior. Con este efecto consigue que la luz provoque en la fachada matices distintos. Está compuesta por dos pisos de tres calles cada uno. El central del primer piso, con la puerta de acceso al templo, es convexo, y los dos laterales cóncavos. En cambio, en el segundo piso, las tres calles son cóncavas. La cornisa marca el movimiento principal del conjunto cóncavo-convexo-cóncavo en la planta baja, y en el nivel superior se dibuja un movimiento cóncavo-cóncavo-cóncavo sólo roto por el gran medallón que preside toda la composición y un pequeño templete elíptico con balconaje. La puerta es convexa y encima pone una media cúpula. En los laterales pone nichos cóncavos para acentuar el rompimiento de líneas.

    Borromini cuida que su fachada se adapte a la calle, mirando de no ultrapasar los límites lineales de ésta y respetando su unidad utilizando los mismos materiales constructivos que los edificios colindantes. Lejos está, pues, de enmarcar el edificio en un marco majestuoso que resalte su nobleza y singularidad, como hacía Bernini. La misma fachada se presenta como una unidad independiente del interior del edificio con el que no guarda ninguna relación.

    VALORACIÓN:

    San Carlos de las Cuatro Fuentes es conocida como San Carlino por sus reducidas dimensiones, y se trata de la obra más representativa de Borromini y, paradójicamente, es contemporánea de la columnata de San Pedro del Vaticano, de Bernini. San Carlos es la primera obra autónoma de Borromini y también la última en la que trabajará el arquitecto. Tenía 35 años en 1634, cuando los frailes Descalzos españoles de Roma le encargaron la construcción del convento y de la iglesia, y tuvo que superar la dificultad que comportaba lo reducido del espacio y su irregularidad. La primera fase, que incluye el convento y el claustro, concluyó el 1637. De este momento destaca, sobre todo el claustro, de reducidas dimensiones, en el que ya se manifiesta la ruptura de los esquemas tradicionales rectangulares. Desgraciadamente, el convento ha desaparecido en la actualidad. En 1641 concluía la iglesia, dedicada a San Carlos Borromeo, retomando al final de sus días la fachada, en 1667, que no puede concluir al morir, terminándola su sobrino Bernardo, siguiendo fielmente sus planos.

    Lo intrincado de su geometría es mucho más osada y menos recargada en decoraciones figurativas que la iglesia de Sant’Andrea al Quirinale, obra de Bernini ubicada a pocos metros sobre la misma calle. Sus dimensiones son muy reducidas, ya que el edificio es pequeño, ya que la fachada entera podría caber en uno de los pilares de la Basílica de San Pedro, pero tiene un porte monumental y tremendamente barroco.
    FUENTE:

    http://artetorreherberos.blogspot.com.es/2011/03/comentario-de-san-carlos-de-las-cuatro.html#footer-1

  9. Alejandro Fdez.-Cotta Andrade dice:

    IDENTIFICACIÓN:

    En la imagen vemos la iglesia de San Carlo alle Quattro Fontane, una de las piezas maestras de la arquitectura barroca italiana. Fue realizada por Francesco Borromini, quien descartó, a diferencia de sus contemporáneos, la concepción antropomórfica de la arquitectura. Data de 1638-1641, aunque la fachada se terminó en 1667. Podemos localizarla en Roma, Italia.

    DESCRIPCIÓN:

    El templo es de planta romboidal, acorde con la atracción que el arquitecto tenía por las formas geométricas de raíz medieval.
    En su interior, las gigantescas columnas se disponen en intervalos de cuatro en cuatro y entre ellas se sitúan vanos, nichos y molduras que buscan un efecto escultórico. Asimismo, un sólido entablamento de gran plasticidad sirve como barrera horizontal y, a la vez, unifica el espacio.
    Sobre el entablamento se elevan pechinas y arcos de medio punto que son los encargados de sostener la cúpula ovalada. Esta se decora con artesonados, octogonales y en forma de cruz que, a medida que adquieren altura, disminuyen de tamaño. Esta decoración de la cúpula produce un poderoso juego de luces y sombras.
    La fachada no puede desligarse del interior del templo. En ella combinó el orden gigante con el menor, de la misma manera que lo hicieron Miguel Ángel y Maderno. Las columnas unifican los distintos pisos.
    Verticalmente la fachada se compone de tres vanos, los laterales cóncavos y el central convexo. Horizontalmente, estos vanos quedan divididos en dos cuerpos. El inferior se remata con un entablamento ondulante, y el superior, por otro entablamento que esta vez aparece fragmentado en tres partes debido a un enorme medallón sostenido por ángeles.
    El resto de la fachada conjuga ventanas ovales, enmarcadas gracias a columnas menudas, con nichos escultóricos. Esta extraña fusión estaba alejado del concepto berniniano, para el que la escultura tenía un valor narrativo independiente del soporte arquitectónico.

    VALORACIÓN:

    En esta iglesia, Borromini consiguió integrar la ondulación inferior con las pechinas características de una planta de cruz griega y con una cúpula oval. De esta manera consiguió un efecto que le reportó el reconocimiento unánime de sus coetáneos y que sus planos fueran requeridos por sus colegas europeos.
    En total San Carlo alle Quattro Fontane destaca por el alto grado de conocimientos matemáticos y arquitectónicos empleados por Borromini.

    FUENTES:
    -http://es.wikipedia.org/wiki/Iglesia_de_San_Carlo_alle_Quattro_Fontane
    – AGUILAR DÍAZ, Carmen. “Historia del Arte 2º Bachillerato”, editorial Santillana. Madrid, 2009. Páginas 282-283.

  10. Luis Fernando Lopez dice:

    IDENTIFICACIÓN:

    En la imagen podemos observar uno de los edificios pertenecientes al barroco más destacados del arquitecto italiano Francesco Borromini, la iglesia de San Carlo Alle Quattro Fontane (San Carlos de las cuatro fuentes) situada en Roma, donde se construyó entre 1638-1641 siendo la fachada finalizada en 1667.

    DESCRIPCIÓN:

    El templo es de planta romboidal, acorde con la atracción que el arquitecto tenia por las formas geométricas de raíz medieval. En su interior, las gigantescas columnas se disponen en intervalos de cuatro en cuatro y entre ellas se sitúan vanos, nichos y molduras que buscan un efecto escultórico. Asimismo, un sólido entablamento de gran plasticidad sirve como barrera horizontal y, a la vez, unifica el espacio.

    Sobre el entablamento se elevan pechinas y arcos de medio punto que son los encargados de sostener la cúpula ovalada. Esta se decora con artesonados hexagonales, octogonales y en forma de cruz que, a medida que adquieren altura, disminuyen de tamaño. Esta decoración de la cúpula produce un poderoso juego de luces y sombras.

    La fachada no puede desligarse del interior del templo. En ella combino el orden gigante con el menor, de la misma manera que lo hicieron antes Miguel Ángel y Maderno. Las columnas unifican los distintos pisos.

    Verticalmente la fachada se compone de tres vanos, los laterales cóncavos y el central convexo. Horizontalmente, estos vanos quedan divididos en dos cuerpos. El inferior se remata con un entablamento ondulante, y el superior por otro entablamento que esta vez aparece fragmentado en tres partes debido a un enorme medallón sostenido por ángeles.

    El resto de la fachada conjuga ventanas ovales, enmarcadas gracias a columnas menudas, con nichos escultóricos. Esta extraña fusión estaba alejada del concepto berminiano, para el que la escultura tenía un valor narrativo independiente del soporte arquitectónico.

    VALORACIÓN:

    En esta iglesia, Borromini consiguió integrar la ondulación inferior con las pechinas características de una planta de cruz griega y con una cúpula oval. De esta manera consiguió un efecto que le reporto el reconocimiento unánime de sus coetáneos y que sus planos fueran requeridos por sus colegas europeos.

    A diferencia de sus contemporáneos fieles a la tradición renacentista, Borromini descartó la concepción antropomórfica de la arquitectura caracterizando a sus obras en vida como extravagante y fantástica.

    FUENTES:

    – (1) AGUILAR DÍAZ, Carmen. Historia del Arte 2º de Bachillerato. Editorial Santillana. Madrid, 2009, Página 282 y 283.

  11. javi carmona dice:

    IDENTIFICACIÓN.
    Esta imagen corresponde a San Carlo Alle Quattro Fontane (San Carlos de las Cuatro Fuentes), una de las iglesias mas destacadas. Esta obra clasificada dentro de la arquitectura del arte barroco italiano, concretamente en el segundo y tercer tercios del siglo XVII. Su autoria corresponde a Francesco Borromini el cual descartó la concepción antropomórfica de la arquitectura. Fue realizada entre los años 1638-1641 aunque la fachada se terminó en 1667 y su localización es en Roma.
    DESCRIPCIÓN.
    El templo es de planta romboidal, acorde con la atracción que el arquitecto tenía por las formas geométricas de raíz medieval.
    En su interior, las gigantescas columnas se disponen en intervalos de cuatro en cuatro y entre ellas se sitúan vanos, nichos y molduras que buscan un efecto escultórico. Asimismo, un sólido entablamento de gran plasticidad sirve como barrera horizontal y, a la vez, unifica es espacio.
    Sobre el entablamento se elevan pechinas y arcos de medio punto que son los encargados de sostener la cúpula ovalada. Esta se decora con artesonados hexagonales, octogonales y en forma de cruz que, a medida que adquieren altura, disminuyen de tamaño. Esta decoración de la cúpula produce un poderoso juego de luces y sombras.
    La fachada no puede desligarse del interior del templo. En ella combinó el orden gigante con el menor, de la misma manera que lo hicieron antes Miguel Ángel y Maderno. Las columnas unifican los distintos pisos.
    Verticalmente la fachada se compone de tres vanos, los laterales cóncavos y el central convexo. Horizontalmente, estos vanos quedan divididos en dos cuerpos. El inferior se remata con un entablamento ondulante, y el superior, por otro entablamento que esta vez aparece fragmentado en tres partes debido a un enorme medallón sostenido por ángeles.
    El resto de la fachada conjuga ventanas ovales, enmarcadas gracias a columnas menudas, con nichos escultóricos. Esta extraña fusión estaba alejada del concepto berniano, para el que la escultura tenía un valor narrativo independiente del soporte arquitectónico.
    VALORACIÓN.
    En esta iglesia, Borromini consiguió integrar la ondulación inferior con las pechinas características de una planta de cruz griega y con una cúpula oval. De esta manera consiguió un efecto que le reportó el reconocimiento unánime de sus coetáneos y que sus planos fueran requeridos por sus colegas europeos.
    FUENTES.
    – AGUILAR DÍAZ, Carmen. “Historia del arte 2º Bachillerato”, editorial Santillana. Madrid, 2009. Página 283.

  12. Nicolás Schlatter dice:

    IDENTIFICACION:
    San Carlo alle Quattro Fontane (también llamada San Carlino; en español su traducción sería: San Carlos de las cuatro fuentes. Es una iglesia construida entre 1638 y 1641 en la ciudad de Roma. Encargo de la Orden de los Trinitarios Descalzos en Quattro Fontane en 1637. Diseñada por Francesco Borromini (1599-1677), es una de las piezas maestras de la arquitectura Barroca.
    DESCRIPCION:
    San Carlino presenta una libre agregación de espacios diversos, ya que junto con la iglesia se construyó el convento, creando un conjunto de correlaciones y contrastes en cuanto a formas geométricas, siendo el claustro del convento rectangular, mientras la iglesia presenta forma elipsoidal. La iglesia presenta una cúpula oval, concebida con una autonomía absoluta, presenta dos focos de luz, a la luz cenital que se introduce por la parte superior de la cúpula se unen los sistemas lumínicos rasantes que se introducen por la base de ésta. Destaca como obra barroca pues muestra una fachada muy dinámica, hecho que se ve en la ruptura del entablamento del marco del portón y la alternancia de formas cóncavas y convexas.
    VALORACION:
    En total San Carlo alle Quattro Fontane destaca por el alto grado de conocimientos matemáticos y arquitectónicos empleados por Borromini.
    FUENTES:
    http://es.wikipedia.org/wiki/Iglesia_de_San_Carlo_alle_Quattro_Fontane